martes, 16 de noviembre de 2010
MICRORELATO
a la postre eso sería crucial a la hora de determinar quien de los dos se haría con la herencia de nuestra difunta madre. Yo que había hecho todo lo posible para agradar y contentar a mama y así poder ganarme su cariño siempre había sido rechazado, pues mi madre solo tenía ojos para mi hermano. Y es ahora cuando me veía solo y lo peor de todo, sin ningún pequizco del suculento botín que formaban las posesiones de mama. Todo, absolutamente todo fue a parar a las manos de mi hermano, la casa de Madrid, la casa del pueblo, y todas las joyas, incluso el viejo seiscientos era para él. Así es la vida me dije a mí mismo antes de salir de la casa para no regresar nunca más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario